Lo veré cuando lo crea

Vemos lo que queremos, aunque no esté ahí

En la mañana del doce de julio de 2007, una docena de personas perdieron la vida de la manera más inútil posible. Un helicóptero americano sobrevolaba el suburbio de Nuevo Bagdad, buscando enemigos.

Abajo, despreocupado, caminaba un grupo de hombres, entre ellos dos periodistas de Reuters con su equipo de vídeo y grabación. Un hombre parece estar llevando un rifle, algo poco inusual en las áreas más peligrosas de Bagdad. Un periodista se pone de rodillas para tomar vídeo. En la mente de los soldados en el helicóptero va a disparar un misil. Abren fuego. Cuando cesan los disparos, un hombre en una camioneta se detiene para ayudar a los heridos. Arriba, lo interpretan como otro terrorista ayudando a los suyos y sigue la matanza.

Esa mañana tomó un camino trágico el sesgo de la confirmación. Es cuando ves lo que quieres ver, aunque no esté ahí. Puesto de otra manera, es la tendencia que tenemos todos de notar y favorecer la información que confirma lo que creemos de antemano, y de rechazar la que vaya en contra de nuestro punto de vista y creencias.

En un estudio de muchos, cuando a unos sujetos les dieron de beber algo que ellos pensaban tenía alcohol, se redujo su ansiedad social, aunque la bebida, de hecho, no tenía alcohol. Otro grupo sí tomo una bebida alcohólica, pero pensaba que no lo era. Su ansiedad social no disminuyó.

El sesgo de confirmación ocurre cuando leemos con gusto un artículo que refleja nuestras ideas y dejamos a otro en la tercera oración porque no lo hace. Ocurre cuando creemos que las personas de tal país son vagos, o aprovechados o necios y buscamos pizcas de evidencia para afianzarnos en nuestra creencia.

Ocurre cuando rehusamos vacunar a nuestros hijos, contrario a la evidencia científica. Cuando pensamos que las mujeres no manejan bien. Cuando creemos que un candidato es inepto, porque pertenece a un partido que no es el nuestro. Ocurrió cuando Estados Unidos invadió a Irak, diciendo que Saddam tenía armas de destrucción masiva.

En la oficina, ocurre cuando una jefa “la tiene contra Fulana”, cuando todo el mundo, excepto ella, puede ver que Fulana hace bien su trabajo. Igual, la jefa puede solo ver la inteligencia de otra empleada, y estar ciega a su falta de honestidad.

Nos afecta a todos y tener una buena educación no ayuda. En un estudio con estudiantes de Harvard, Princeton y MIT, la mitad de ellos se colgaron en una de las pruebas más simples para medir este efecto. Ser inteligente tampoco ayuda, como prueban otros estudios. Y saber que existe esta trampa mental y que nos afecta a todos, tampoco.

El panorama suena bastante deprimente, pero vamos a ver algunas cosas que podemos hacer para inmunizarnos un poco. Según la ciencia, esto es lo que ayuda y lo que no para atenuar este sesgo:

Lo que no funciona

1 Saber que existe este sesgo y que nos afecta a todos no es suficiente. Lo siento, pero leer este artículo no te va a curar.

2 Averiguar mucha información. La información, en sí, no te protege. En varios estudios, esos paradigmas de la racionalidad, los estadísticos, se colgaron, porque dentro del mar de datos que manejaban encontraban solo lo que apoyara sus presuposiciones.

Lo que funciona

1 Juega con tus ideas en tu mente. Dales la vuelta. Busca evidencia que cuestione lo que crees, pero sin abandonar completamente tus ideas. Vas a tener más éxito si usas la evidencia para explorar tus creencias, en vez de rechazarlas del saque (aunque tal vez rechazarlas es lo que acabas haciendo).

Warren Buffett, el inversionista más exitoso de la historia, de rutina le pide opiniones contrarias a su socio y a otros inversionistas fuera de su compañía, con el fin de vigilar sus presuposiciones y acaso modificarlas, sin necesariamente abandonarlas.

2 Busca artículos, personas, programas, opiniones que cuestionen tus creencias. Trata de encontrar la verdad, en vez de buscar evidencia de que tienes razón.

3 Abre tu mente. Piensa en alternativas que parezcan un poco locas y mantente alerta a cualquier evidencia que apoye alguna de ellas.

4 Acoge las sorpresas. Cuando las cosas no vayan como pensabas, piensa que tal vez es el momento de adaptar tus ideas iniciales.

5 Busca las opiniones de aquellos que estén afuera de la situación.

Todas estas estrategias incluyen un poco de valor, porque van en contra de nuestras queridas creencias y eso da miedo. Hacemos cualquier cosa por no parecer que estamos equivocados. Pero trátalas, que si funcionan para Buffett no deben estar mal para el resto de nosotros.

Foto de Trevor Leyenhorst

 

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