Los siete pasos de la práctica del perdón

El perdón es un proceso largo y difícil. Estos pasos te ofrecen una guía concreta de cómo hacerlo.

Todos hemos sufrido incidentes que percibimos como dolorosos o injustos. Escoger perdonar es una manera de soltar la angustia que aparece una y otra vez, traída por la memoria de estos incidentes. Pero perdonar puede ser un proceso largo y difícil. Este ejercicio resume varios pasos esenciales para el proceso de perdonar. De manera que divide esta experiencia difícil en trozos manejables.

Fueron creados por el Doctor Robert Enright, Phd., uno de los investigadores del perdón más importantes del mundo. Aunque los métodos para lograr el perdón sean diferentes en sus particulares según la persona, pueden todos usar estos principios. En ciertos casos, puede ayudar consultar a un terapeuta, especialmente si se trata de un evento traumático. Cada persona perdonará a su paso. Practica los pasos según te funcionen a ti.

1 Haz una lista de las personas que te hayan herido lo suficientemente como para que amerite el esfuerzo de perdonar.
Puedes hacer esto preguntándote, en una escala del 1 al 10: ¿Cuánto dolor tengo relacionado a la manera en que esta persona me trató? El 1 sería el menor dolor (pero aun así justifica el tiempo para perdonar) y el 10 dolor mayor. Entonces, ordena las personas en la lista de menos dolorosa a más dolorosa. Empieza con la persona de abajo (la menos dolorosa).

2 Considera una ofensa cometida por la primera persona en tu lista.
Pregúntate: ¿Qué impacto negativo ha tenido esta ofensa en mi vida? Reflexiona sobre el daño emocional o físico que pueda haber causado. Considera como tu manera de ver al mundo y a las personas puede haber cambiado como resultado de esta ofensa. Date cuenta de que lo que ocurrió no está bien y permítete sentir cualquier emoción negativa que surja.

3 Cuando estés listo, toma la decisión de perdonar.
Decidir perdonar envuelve aceptar lo que vas a estar haciendo al perdonar –extender un acto de misericordia hacia la persona que te hirió. Cuando ofrecemos esta misericordia, tratamos conscientemente de reducir el resentimiento (mala voluntad persistente) hacia esta persona y ofrecerle, en vez, bondad, respeto, generosidad y hasta amor.
Perdonar no quiere decir excusar las acciones de la persona, olvidar lo que ocurrió, o echar de un lado a la justicia. Podemos practicar la justicia y el perdón a la vez.
Perdonar tampoco es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación es una estrategia de negociación en la cual dos o más personas vuelven a unirse en confianza mutua. Es posible que escojas no reconciliarte con la persona que estás perdonando.

4 Comienza con ejercicios cognitivos.
Hazte estas preguntas referentes a la persona: ¿Cómo fue su vida en su niñez y juventud? ¿Qué heridas recibió de otros que la pueden haber inclinado a herirte? ¿Qué presiones tenía en su vida cuando te hirió? El propósito de estas preguntas no es excusar o justificar, sino entender el dolor de esta persona, esas areas que la hacen vulnerable y humana. Al entender por qué las personas cometen actos destructivos nos ayuda a prevenir estos actos en el futuro.

5 Nota cualquier movimiento en tu corazón, aunque leve, a través del cual empieces a sentir aunque sea un poco de compasión hacia la persona que te ofendió.
La persona puede haber estado confundida, equivocada, mal encaminada. Tal vez se arrepiente profundamente de sus actos. Cuando pienses sobre esta persona, ve a ver si comienzas a sentir emociones más suaves hacia él o ella.

6 Piensa en algún regalo que le puedas hacer a la persona que estás tratando de perdonar.
El perdón es un acto de misericordia. Estás siendo indulgente con alguien que acaso no tuvo misericordia contigo. Acaso lo puedes hacer a través de una sonrisa, devolver una llamada o hablar bien de la persona. Siempre considera tu propia seguridad al extender tu bondad hacia esta persona. Si te pone en peligro interactuar con esta persona, encuentra otra manera de expresar tus sentimientos. Por ejemplo, escribirlos o practicar la meditación de compasión.

7 Finalmente, trata de encontrar el significado y propósito de lo que has experimentado.
Por ejemplo, a menudo, cuando las personas sufren las injusticias de otros, se hacen más sensibles al dolor ajeno. Esto, a su vez, les puede dar un sentido de propósito y animarlos a ayudar aquellos que sufren. Acaso los motiva a prevenir este tipo de injusticia en el futuro.

Cuando termines este proceso con una persona de tu lista, selecciona a la próxima en fila y ve subiendo por la lista hasta que estés perdonando a la persona que más te hirió.

Por qué funciona
El perdón es un proceso largo y muchas veces difícil. Estos pasos pueden ayudarte al ofrecerte una guía concreta. Te pueden ayudar a seleccionar y entender a quién perdonar; a nombrar y describir tu dolor; a entender la diferencia entre perdonar, excusar y reconciliar; y al pensar sobre la persona que te ofendió de una manera nueva puedes empezar a sentir compasión hacia él o ella, de manera que se te hace más fácil perdonar y reducer tu resentimiento. Estos pasos también te hacen consciente del dolor residual que puedes tener de tu experiencia y te animan a encontrar sentido y lo positivo en lo que experimentaste.

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